8 de octubre de 2024
Combatió en Malvinas y prometió “servir” si sobrevivía a la guerra: es masajista y recorre el país en su consultorio itinerante

Juan Carlos Gutiérrez es veterano de la guerra del Atlántico Sur y en 2009 se mudó a España, pero la pandemia de covid-19 lo hizo regresar a Argentina. Hace cuatro años convirtió un colectivo en su casa y espacio de trabajo: visita los pueblos más humildes y alejados para ayudar a aliviar el dolor de los pacientes
>?Jes�s, si me sac�s de ac� yo te entrego mi vida para servir, para siempre?, prometi� Juan Carlos Guti�rrez cuando sinti� que todo acabar�a, durante un ataque ingl�s contra los soldados argentinos que defend�an las Islas Malvinas, en la cruenta guerra de 1982 que se llev� la vida de 649 argentinos. Se salv�.
?En 2009 me fui a Espa�a. Llegu� primero al Pa�s Vasco como masajista y ah� aprend� otras seis t�cnicas europeas de masajes. Fui a estudiar lo que ac� no se ense�a como, por ejemplo, sacar una artrosis de rodilla?, asegura sobre la importancia de lo que aprendi�. En ese tiempo, tambi�n comenz� a echar ra�ces en el Viejo Continente: se cas� con una espa�ola, a quien 11 a�os m�s tarde un c�ncer de p�ncreas agresivo le arrebat� la vida en s�lo dos meses.
?Viajo por todo el pa�s ofreciendo masajes terap�uticos. Esto para mi es una misi�n?, le cuenta a Infobae desde Zapala. Oriundo de Quilmes, de 63 a�os, junto a su mujer Pamela y la hija en com�n (de 3 a�os), emprenden un recorrido que los lleva lejos de las grandes ciudades. Carlos busca las zonas m�s alejadas, en el campo, sobre todo, porque sabe que all� hay trabajadores rurales afectados f�sicamente por el tipo de labores que realizan y que, por distintas cuestiones, no consultan a los m�dicos. O que pese a haberlo hecho, no tuvieron una cura para sus dolencias. Tambi�n atiende a jubilados.
?Cuando estudi� en Espa�a, donde me cambi� la vida, aprend� c�mo curar las artrosis de rodillas y caderas, las hernias de disco, por ejemplo. Esas son dolencias para las que ac� la gente toma pastillas o se opera?, lamenta y explica su t�cnica: ?Yo trabajo con masajes: desbloqueo el m�sculo ?que ni los masajistas ni los fisioterapeutas los tocan?. En el caso de una hernia de disco, desbloqueo los m�sculos piramidales, despu�s hago estiramiento, masajes, abro las las v�rtebras y as� la hernia se va en cuatro sesiones, pero ya en la primera sesi�n saco los dolores. Viene mucha gente a verme con esos problemas?.
Se especializa en hernia de disco, en corregir la escoliosis, acomoda el hueso Atlas, en el cuello. Mejora las rodillas y las caderas con artrosis y asegura que puede quitar el padecimiento. Juan Carlos, no se posiciona en la vereda contraria de la medicaci�n con calmantes para el dolor, pero no est� de acuerdo con que esa sea la �nica soluci�n que hoy se les ofrezca a las personas. ?Llenan a los pacientes de remedios, que los calman un poco, pero no les soluciona nada?, lamenta.Explicando un poco m�s qu� hace, dice: ?Lo que yo hago es tratar de sacar la inflamaci�n con ventosas y a mano, todo a base de masajes. Estudi� seis t�cnicas diferentes en varios pa�ses europeos y con todas hice una fusi�n. Muchas personas me contaron que tuvieron tratamiento de 20 sesiones con otro profesional y que no les sacaron el dolor. Yo soy un instrumento, nada m�s?.
Considera que hay ?algo m�s? que colabora con �l. Y afirma: ?A medida que viajo y curo a tanta gente, el Se�or Jes�s me da m�s energ�a. Cuando empec� ten�a la energ�a muy baja, pero hoy siento que, gracias a Dios, puedo curar a todos. Bueno, en realidad, yo soy un instrumento ?reitera?. La que cura siempre es la Fe y eso se lo digo a todos mis pacientes. Hay gente que, por ejemplo, lleg� a verme y subi� con mucha dificultad, pero al bajar estaba mucho mejor... Y ah� se nota el cambio. Hubo casos de pacientes ten�an dolores por 4 o hasta 10 a�os de dolores que llegaron desahuciados y salieron muy contentos porque algunos pensaban que ten�an que operarse y hasta que ya no caminar�an m�s?.Consultado sobre a qui�nes atiende, dice que a muchos jubilados y que les cobra ?un valor que ellos puedan pagar?. Tambi�n atiende a personas de todas las edades que lleguen hasta donde estacione su casa rodante.
?Esta es mi manera de atender. No tengo consultorio en Buenos Aires. Yo soy de Quilmes (sal� de all� hace m�s de 10 d�as) y cuando regrese ser� para descansar. Luego volver� a salir nuevamente?, aclara y cuenta que esa es su modalidad de trabajo porque no le gustan ?las grandes ciudades?.As� ?en medio de los estruendos? fue el momento exacto en que Carlos comenz� a ser masajista. Cuando estaba en combate y las detonaciones lo ensordec�an tuvo el mayor momento de introspecci�n. ?Le ped� al Se�or Jes�s que me salve. Hubo un momento puntual en el que recuerdo que mir� al cielo y dije: Jes�s, yo no me quiero ir todav�a. �Si me sac�s de ac�, si me salv�s, yo soy tuyo para toda la vida!??, revive emocionado el momento m�s crudo que le toc� enfrentar mientras sent�a que su vida pend�a de un hilo.
?�Y me salv�! Al volver de la guerra, con 22 a�os, comenc� a estudiar y me recib� de masajista. Sent� que lo que deb�a hacer pasaba por mis manos?, asegura emocionado el hombre que fue ?apuntador de mar? durante el conflicto, que perdi� a 60 compa�eros en combate y que a los tres a�os del fin de la guerra perdi� a su madre. ?As� inici� mi carrera. No s� c�mo, pero supe que la manera de hacerlo, de servirle, era �sta: usando mis energ�as, las que me fui ganando, a trav�s de mis manos. Yo soy un instrumento, nada m�s. Por eso, es que cuando quise perfeccionarme y aprender c�mo funciona el cuerpo humano, fui a Espa�a para estudiar Medicina?, dice y asegura que a �l, el recuerdo de Malvinas le hace sacar lo mejor de s�.Cuando lleg� el covid-19, Juan Carlos comenz� a sentir temor porque cerca de �l muri� mucha gente, y tem�a por lo que podr�a pasar si se quedaba y no dud� y regres� a Argentina. Al fin, todo lo aprendido pudo ponerlo en pr�ctica.
Por eso, al llegar compr� un colectivo chico y comenz� a viajar. El primer lugar al que se dirigi� fue C�rdoba. Pero, como le quedaba chico, compr� un mini bus, al que le dio forma de vivienda y consultorio: la parte de adelante es la casa y la otra, el espacio donde atiende a sus pacientes. ?Mi misi�n es �sta: curar a las personas?, finaliza convencido.COMPARTIR:
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